Hoy en día hay 7.000 millones de personas que alimentar en el planeta y se prevé que habrá otros 2.000 millones para el año 2050. Las estadísticas indican que todas las personas beben de 2 a 4 litros de agua a diario. Sin embargo, la mayor parte del agua que tomamos está incorporada en los alimentos que consumimos, por ejemplo, producir 1 kilo de carne de vacuno, consume 15.000litros de agua, y 1 kilo de trigo se “bebe” 1.500 litros.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución A/RES/47/1993 de 22 de febrero de 1993 por la cual el 22 de marzo de cada año era declarado Día Mundial del Agua, a celebrarse a partir de 1993, en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 de la Agenda 21.

Los Estados fueron invitados a conmemorar este día con la celebración de actividades concretas como el fomento de la conciencia pública a través de la publicación y difusión de documentales y la organización de conferencias y exposiciones relacionadas con la conservación de los recursos de agua y la puesta en práctica de diferentes recomendaciones.

El año 2013 ha sido declarado como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. Se quiere destacar que los países lleguen a acuerdos sobre la gestión del agua donde medio ambiente y ciudadanos sean los mayores beneficiarios.

Uno de los principales objetivos del Año Internacional de la Cooperación en la esfera del Agua es desglosar, analizar y alcanzar un entendimiento común sobre la esencia de la “cooperación en la esfera del agua”. La cooperación en materia de agua se refiere a la gestión y el uso pacífico de los recursos hídricos entre varios actores y sector desde diferentes niveles. En la práctica, esto consta de actuar juntos hacia un objetivo común para obtener mutuos beneficios.

Naciones Unidas asegura que la principal tarea a la que se enfrenta la comunidad internacional en el campo de los recursos hídricos es transformar sus obligaciones en hechos concretos, “imprescindibles para el beneficio de las personas, los ecosistemas y la biosfera en su conjunto”.

La directora general de la UNESCO, afirma que el agua “aparece como denominador común entre los retos mundiales más importantes de nuestro tiempo, como la energía, los alimentos, la salud, la paz y la seguridad. Una buena gestión del agua puede reducir el riesgo de desastres como la sequía o las inundaciones. Con las cuencas fluviales transfronterizas y los sistemas acuíferos representando casi la mitad de la superficie de la Tierra, la cooperación en torno al agua se revela vital para la paz”.

La ONU también quiere destacar los graves contrastes en el acceso y el suministro del agua. Los países ricos consumen doce veces más agua de media que los pobres y unos mil millones de personas carecen de agua potable.

Para finalizar este artículo os queremos dejar unos datos que os hagan reflexionar sobre la importancia de este preciado bien llamado agua y la importancia que tiene para que a nivel mundial se consiga el desarrollo de cada pueblo y continente.

  • Un total de 783 millones de personas no tienen acceso al agua potable.
  • Una de cada ocho personas bebe agua que, “con toda probabilidad, hará que se enferme”.
  • Cada semana, 27.000 niños menores de cinco años fallecen por consumir agua contaminada, por falta de higiene y de saneamiento.
  • Una persona refugiada dedica cada día una media de seis horas a conseguir agua. En el caso de las niñas, casi el 42% de las pequeñas de los campos de Uganda y Ruanda no asiste a clase porque ayuda a sus madres a buscar agua.
  • Mujeres y niñas son las principales víctimas de esta circunstancia. La violencia sexual y de género es el principal temor entre ellas cuando deben andar hasta seis kilómetros para encontrar agua y acceden a ella en zonas poco seguras.

 Por todo esto, desde CAVALA te invitamos a tomar conciencia de este problema y a actuar para contribuir a resolverlo. Te proponemos que lleves a cabo alguna de estas acciones durante los próximos 12 meses:

  •  Consumir productos que hagan un uso menos intensivo de agua.
  • Reducir el desperdicio de alimentos, nunca se consume el 30% de los alimentos producidos en todo el mundo y el agua utilizada para producirlos se pierde definitivamente.
  • Llevar una alimentación saludable.

 

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